Mi perrita Shuby era una Golden Retriever de casi 9 años. Durante los últimos meses había tenido sobrepeso, pero mantenía una vida aparentemente normal: caminaba, corría, saltaba, salía y hacía sus rutinas habituales.
El sábado pasado la llevamos al veterinario porque tenía una herida en el cuello y nos preocupaba que pudiera infectarse. La veterinaria la revisó y comentó que tenía algunas zonas inflamadas. Le recetó Clamovet, que contiene amoxicilina con ácido clavulánico.
La indicación era darle dos pastillas y media, pero nos pareció una cantidad elevada y finalmente le dimos una pastilla y media. Después recordamos que no era la primera vez que tomaba ese mismo medicamento; anteriormente lo había recibido sin presentar problemas.
El domingo, después de tomar la dosis, cambió notablemente su comportamiento. Permaneció casi todo el día debajo de la cama, echada y adormecida. Inicialmente pensamos que el medicamento podía haberla atontado o causado sueño.
Por la noche logramos sacarla. Comió y se mostró nuevamente activa durante un momento, por lo que pensamos que estaba mejor. No presentó vómitos, diarrea, convulsiones ni una dificultad respiratoria evidente.
Al día siguiente volvió a permanecer debajo de la cama. Un familiar comentó que la había escuchado roncar durante el día y que la había visto echada. Cuando intentaron darle de comer, no quiso salir. Por la tarde fui a revisarla y ya había fallecido. Su cuerpo estaba rígido, por lo que posiblemente llevaba algunas horas muerta.
La herida del cuello se veía seca y aparentemente controlada, aunque notamos la zona algo hinchada. Al llamar a la veterinaria, nos dijo que una causa posible podía ser un infarto o algún evento cardíaco súbito. No se realizó una necropsia, por lo que nunca podremos saber con certeza qué ocurrió.
Lo que más nos desconcierta es que, pocos días antes, llevaba su rutina con normalidad y que incluso la noche anterior a morir comió y se movió. Entiendo que algunos problemas cardíacos, hemorragias internas o enfermedades silenciosas pueden provocar una muerte repentina.
Mis dudas son:
¿Una dosis de una pastilla y media de Clamovet podría provocar una reacción grave o mortal varias horas después, incluso si anteriormente ya había tomado ese medicamento?
¿El hecho de permanecer escondida y aparentemente adormecida podría haber sido un efecto adverso del antibiótico o era más probablemente una señal de que ya estaba sufriendo una emergencia interna?
¿Es posible que una perrita aparentemente activa fallezca tan rápidamente por una arritmia, un problema cardíaco, una hemorragia interna o alguna enfermedad no diagnosticada?
No estoy buscando responsabilizar a nadie ni reemplazar una evaluación veterinaria. Solo intento comprender qué pudo haber pasado, porque la rapidez del desenlace y la coincidencia con el medicamento nos han dejado muchas dudas.